martes, 29 de septiembre de 2009

Tic... tac...

Tic... Tac...
El sonido del reloj marca el ritmo de mi corazón.
Paciente espero al siguiente momento de verlo,
ese instante en el que todo desaparece, solo lo veo a él
Tic... Tac...
No pasa el tiempo, sigue sin aparecer, la pena me invade,
la desilusión se refleja en mí rostro.
Tic... Tac..
Oigo un ruido y me doy la vuelta,
el pulso se acelera, los músculos se tensan.
Tic... Tac...
No es él, vuelve la desilusión, la desesperación.
La pena me invade.
Tic... Tac...
¡Por fin! ¡Es él!
La paz me invade, la alegría vuelve.
Estoy de nuevo a sus pies.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Confesiones....


Me he mirado al espejo despacio, observando cm a cm mi piel.

Tengo toda una colección de marcas, no se cual me gusta más, algunas mujeres prefieren tener la piel tersa, impoluta, sin embargo par ami no hay nada más bello que ver como van saliendo esos morados donde me has “acariciado”.

Para cualquier otra mujer, desconocedora de como es nuestra intimidad seguramente le escandalizaría e indignaría y sin embargo para mi verlas y acariciarlas es revivir como mi Dueño me ha dado su amor.

Recuerdo un día, estábamos tumbados en la cama, yo estaba fumando y usted de lado con la cabeza apoyada en la mano me miraba con una sonrisa.

Su dedo jugando con mi ombligo, con extrema dulzura. Me quedo mirándolo con una ceja arqueada y una sonrisa picara en los labios.

Ni dice nada y me mira, me deja hacer.

Doy una calada al cigarro y lo acerco a uno de los pezones, sin tocarlo pero notando el calor. Siento placer y un gemido escapa de mi garganta, vuelvo a llevar el cigarrillo a mis labios mientras su dedo va bajando suavemente y acaricia mi clítoris. Acerco de nuevo el cigarro, ahora al otro pezón, sigo sin tocarlo pero me gusta esa sensación de calor.

Su sonrisa se amplia - “¿a que no te lo apararías en el pecho?” - “¿Eso le gustaría a mi Señor?” - “¿Te gustaría a ti?”.

Acaricio su rostro con la mano libre, llevo el cigarrillo a la boca y sin apartar la mirada de sus hermosos ojos azules llevo poco a poco el cigarro hasta mi pecho derecho, no me dice ni para ni sigue, solo espera.

Tardo una eternidad en reunir el valor pero lentamente empiezo a apoyarlo en mi seno. Noto un dolor terrible y quiero apartarlo, hago el amago pero me resisto, lo aprieto hasta casi apagarlo, no lo consigo del todo. El no dice nada solo me mira como hipnotizado, no me creía capaz ni tan siquiera de intentarlo.

Vuelvo a llevar el cigarrillo a mis labios para revivirlo, ahora lo intento en el otro, esta vez muy cerca del pezón, saltan dos lagrimas de mis ojos pero tampoco lo consigo, me escuecen las dos quemaduras, se esta empezando a formar la ampolla. Pero me duele más el orgullo, estaba convencida que lo haría sin el más mínimo esfuerzo.

El cigarro vuelve a mis labios y cuando estoy llegando de nuevo al pecho derecho, él frena mi mano -”No” - “¡Por favor!” - le suplico- Me mira preocupado se que no quiere, aunque también sabe que necesito hacerlo.
Me suelta y con un gemido ahogado lo apoyo de lleno, aprieto los dientes por el dolor, lagrimas bajan por mi mejilla. El cigarrillo ya esta apagado. Me lo quita con suavidad y besa con mucho cuidado las tres quemaduras.
Se levanta y tira de mi hasta el baño, donde me cura las heridas.
Sigo plantada frente al espejo con una sonrisa en los labios miro con orgullo las tres marcas que hay en mis pechos, el, yo, nosotros...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Mariposa




Mariposas con cera en las alas

Mariposas que revolotean

nerviosas, inquietas

Mariposas negras

con dibujos de cuerdas en sus alas

atándome, sujetándome

Mariposas sueltas

alborotan mis entrañas

se acerca a mí

por la calle

Mariposas que me elevan

Mariposas que me sueltan

Mariposas que me llevan

a los pies de mi Dueño

Mariposas sumisas

para una sumisa

sábado, 12 de septiembre de 2009

El collar

Sin que me toquen sus manos, noto las caricias
Su aliento acaricia mi nuca
Nuestros corazones laten al unísono
Se confunde su alma con la mía
Sin que nos toquemos estamos abrazados
Unidos en uno solo, porque estamos juntos
Me pierdo en su sonrisa, me cobijo en sus brazos
Sin que me tocasen sus manos, me puso el collar
 
 

martes, 1 de septiembre de 2009

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